La resaca que nos ha dejado este mes de noviembre repercute mayoritariamente en Estados Unidos, gracias a la carrera hacia la Casa Blanca que tuvo lugar durante la primera semana y que acabó con el magnate, Donald Trump, en ganando las elecciones del 8N.

Una victoria contra todo pronóstico que se cimentó en una elaborada y perfectamente diseñada estrategia de marketing, que como hiciera su predecesor, tuvo como principal foco de acción a las redes sociales y los medios digitales. Tan acertada ha sido dicha estrategia, que ha sido capaz de solventar escollos como las escuchas con comentarios altamente machistas, sus claras alusiones a los inmigrantes con tintes xenófobos y otras menciones alabando a dictadores como Sadam Hussein y Gaddafi.

Parecía imposible ganar unas elecciones en estas condiciones, pero fruto de estas ideologías obtuvo una cobertura en prensa, radio y televisión equivalente, según expertos, a dos mil millones de dólares y, teniendo en cuenta que la gran mayoría de los medios de comunicación se mostraban como aversos a su candidatura, era un gran logro. Las televisiones, que saben bien que el 75% de la nueva publicidad digital va a parar a Google o Facebook ya buscan sacar fondos de las ideas más recónditas, le prestaban atención para obtener audiencia que atrajera a la publicidad.usa-flag-830720_960_720

Esas horas en las que Trump copaba las cabeceras de los noticiarios unidas a incontables cameos en series americanas y sus subrealistas apariciones en la lucha libre de la WWE lo mantuvieron en la primera plana de las televisiones y de los medios digitales, y claro, cuantos más minutos de televisión compartan una imagen, más familiar le resultará al votante, de la misma manera que cuanto más se repita una idea al final acaba teniendo cierta aceptación social.

Una de las armas más potentes a nivel digital hoy en día es una cuenta de twitter con un gran número de seguidores, y en este caso Trump (que tiene más seguidores que la tirada conjunta de todos los periódicos nacionales estadounidenses) tenía una ventaja considerable. Además, lo que más llama la atención es que hay millones de usuarios en redes sociales que son contrarios a Trump y esto, probablemente, se ha convertido en una gran baza para él pues acaba generando que los afines al ahora presidente lo apoyen más fielmente al verse “atacados” por los haters de Trump.

Se puede decir que Trump se pegó de su personalidad para explotar para reflejar todo lo que un americano quiere para su país… El sueño americano… “Make America great again”.